¿Por qué deberías visitar Polonia?

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Cuando llegó el momento de escoger práctica para este verano, la más interesante de todas era en Cracovia. A mí nunca me había llamado especialmente la atención Polonia, pero el trabajo estaba relacionado con mis estudios y el billete de avión no era caro. Después de cuatro semanas puedo asegurar que Polonia es un país digno de conocer, y os explico por qué.

1. Es barato

Si tienes poco presupuesto, este es tu país. La comida es muy barata, y también el transporte. Puedes comer en la plaza central de Cracovia por 5 euros. En un fin de semana de turismo en Varsovia me gasté aproximadamente 75 euros, incluyendo alojamiento, comida y fiestas. Si vienes a hacer una Erasmus, el alojamiento en las residencias de estudiantes cuesta 2,5 euros por día. Coger un taxi hasta el aeropuerto cuesta alrededor de 10 euros y una visita de tres horas a Auschwitz con guía son 7,5 euros. El dinero no es un problema para visitar Polonia.

2. Está en el centro de Europa

El fin de semana pasado viajé a Praga por 30 euros (ida a vuelta) y tardé 8 horas. Para ir a Viena existe un autobús directo que tarda 6 horas y media. Si quisiera ir a Berlín tardaría entre 8 y 10 horas desde Cracovia, 6 horas desde Varsovia. El conjunto ‘transporte barato’ con su localización en el centro de Europa hace de Polonia un país perfecto para conocer gran cantidad de países europeos.

3. Tiene una historia muy reciente

La Segunda Guerra Mundial es muy reciente y Polonia fue uno de los grandes afectados. Después del alzamiento de Varsovia el casco histórico quedó destruido: gracias al gran trabajo de reconstrucción realizado, ahora es Patrimonio Cultural de la UNESCO. Si vistas Auschwitz, los guías suelen estar íntimamente relacionados con el Holocausto y sabrán transmitirte la gravedad de las desgracias ocurridas allí. Como dirían los polacos, es una parte de la historia muy dura, pero es necesario recordarla para que no vuelva a repetirse.

4. Sus guías son estupendos

En las ciudades más importantes de Polania encontrarás a unos guías con carteles amarillo en los que pone ‘Free Walking Tour, ¡únete!’. Hacen tours tours gratuitos tanto en inglés como en español.  ¿¡Gratis!? Bueno, no son gratis: al final del tour ponen un bolsita para las propinas. En ningún momento te van a hablar de dinero durante el tour y la bolsita la dejarán a cierta distancia para que en ningún momento te sientas presionado. Sin embargo, son tan buenos que nadie duda en pagarles al final. Durante alrededor de tres horas el estupendo guía te descubrirá tanto los acontecimientos históricos como las leyendas y anécdotas más interesantes, y todo esto sin que su energía y su sonrisa decaiga en ningún momento.

Cuando fuí a Praga también hice Walking Tours, y no tuvieron ni punto de comparación. Allí existen varias empresas que se dedican a lo mismo, por lo que todas intentarán captarte y convencerte, llegando a molestarte. Hice dos visitas con empresas distintas. En una de ellas la guía no paraba de recordarnos cuanta propina le suelen dar, además de repartir tarjetas de publicidad con su nombre de distintas tiendas y restaurantes donde probablemente le daban comisión. En el segundo tour que hice el guía era bastante mejor, y aún así no aprovechó el tiempo ni la mitad de bien que los guías polacos. Así que no lo dudes: si visitas Polonia, únete a los Free Walking Tour

5. Su variedad de mitos y leyendas

Si bien en España las leyendas suelen girar alrededor de amantes, príncipes y princesas o motivos religiosos, en Polonia encontrarás algo completamente distinto. Conocerás la historia de la sirena de Varsovia (símbolo de la ciudad) y del dragón de Cracovia (incluso podrás visitar su cueva y ver sus huesos colgados a la entrada de la Catedral de Wavel). Sus leyendas suelen girar alrededor de monstruos mitológicos y acontecimientos sobrenaturales.

Si eres fan de los videojuegos, seguramente conozcas ‘The Witcher’. Este juego está basado en los libros del escritor polaco Andrzej Sapkowski y están basados en las leyendas del este de Europa. Tanto si has leido como si has jugado a ‘The Witcher’, podrás reconocer muchas de las historias cuando visites Polonia. Para todo aquel al que le guste la literatura fantástica, recomiendo encarecidamente los libros, como entretenimiento o como forma de conocer otra cultura: encontrarás un soplo de aire fresco al nor estar basados en los tópicos occidentales. 

6. Su comida

Entre las comidas polacas típicas puedes encontras la zapiekanka y los pierogies. La zapiekanka es comida rápida que venden en puestos callejeros: una especia de pan pizza, con base de champiñones, queso y carne o vegetales por encima. Los pierogies consisten en pasta rellena de carne, queso con patatas, moras… Pueden estar fritos o cocidos y puedes encontrar algunos con rellenos muy originales.

Por otro lado, los polacos flipan cuando les cuentas que en España la comida no es picante. Para que os hagáis una idea, se me ocurrió pedir alitas de pollo y acabé llorando a lágrima viva mientras me las comía en la plaza central de Breslavia. Y eso que me gusta el picante, pero sin que me deje el paladar completamente insensibilizado. Lo que para ellos no es picante, para el nivel español significa ‘pica moderadamente’. Si te dicen ‘pica un poco’, tradúcelo como ‘morirás entre horribles sufrimientos’. En esta zona de Europa la comida picante es bastante habitual (hasta las hamburguesas del McDonalds pican).

7. La gente

Puede que tu primera experiencia en Polonia sea tratar de comunicarte con una dependienta que no hable ni una palabra de inglés (ni mucho menos de español) y se enfade cuando no te entienda. No te dejes llevar por esta primera apariencia: la gente joven suele hablar inglés y, además, adoran a los españoles. En mi experiencia son gente muy abierta y simpatica, que no dudan en ayudarte en lo que haga falta. Para que te hagas una idea, su carácter recuerda más a los países mediterráneos que a los nórdicos. Eso sí: es altamente probable que su nivel de tolerancia al alcohol sea mayor que el tuyo. Siempre hay excepciones, pero te recomiendo no intentar seguirles el ritmo el primer día: primero observa como beben vodka como si fuera agua, y, si te sientes al nivel, únete.

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¿Qué haces aquí? Bienvenida a Polonia.

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¿Dónde es aquí? Cracovia, una de las ciudades más importantes de Polonia.

¡Cerebros fugados! ¡Erasmus! ¡Turismo! Nada de eso: estoy haciendo una práctica IAESTE. Eso significa que me he venido a Polonia a programar páginas web y a viajar por los alrededores con lo poco que me paguen.

Todo comenzó con mi afán por conocer mundo más allá de España. Que sí, lo admito: la comida, el clima, las terrazitas… España está llena de maravillas, pero el mundo es muy grande y a mí me entra curiosidad. Como el turismo a palo seco no me llena mucho -y para hacer una Erasmus en mi universidad se tienen que alinear los astros- removí cielo y tierra para encontrar alguna alternativa.  Y vaya que si la encontré: una práctica para irme a Cracovia durante 6 semanitas en verano.

Asi que aquí estoy, con otra decena de estudiantes de distintos paises, pasando el verano en Polonia. He viajado a Praga con los otros estudiantes de prácticas en Cracovia, he conocido Breslavia y Varsovia con los estudiantes de prácticas de Łódź, he conocido la parte turística de Cracovia con los estudiantes de prácticas de Zilina, Eslovaquia. He comido zapiekanka y pierogies. He probado comida Noruega, Japonesa, China, Checa y Tailandesa en las distintas cenas internacionales que hemos organizado. He preparado sangría para la cena española (los polacos la adoran).

Los lunes me inyecto el café en vena para aguantar despierta, culpa del cansancio acumulado en el fin de semana: viajes en trenes nocturnos, fiesta por las noches y turismo por la mañana. Tengo que hacer malabarismos para hacer una colada con el poco tiempo libre que tengo. Pocas veces consigo pasar una hora seguida en mi cuarto: siempre hay algún plan al que apuntarse. Mi tarjeta SIM polaca funciona de pena: Internet va y viene de forma totalmente aleatoria y me paso la mitad del tiempo ilocalizable. Hago lo que puedo con la cocina eléctrica de la residencia de estudiantes en la que me alojo (horno y microondas son lujos innecesarios). Comparto un váter y una ducha con diez personas, y habitación con una francesa y otra española. Tengo unos cinco champús, 3 cremas hidratantes y chocolate de distintas marcas que nos han dejado aquellos estudiantes que ya han vuelto a sus países. Tengo un póster de Gdańsk que me regaló un estudiante indio y que no sé como guardar en la maleta.

Vaya, que me lo estoy pasando como una enana.

Podría haberme quedado este verano en mi casa, tomando el sol y gozando la dolce far niente, pero decidí dar un pasito más allá. Aún me quedan un par de semanas en estas tierras, que espero aprovechar al máximo antes de volver a Madrid (todavía no he probado el zurek, ni he ido al Campeonato Mundial de Voleibol que se celebra este año en Polonia).

¡Deseadme suerte para lo que me queda, y que no sea muy dura la vuelta a Madrid!

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Hola mundo

Soy Lidia.

En un momento de profundo aburrimiento y locura transitoria he comenzado este blog. Y digo locura transitoria porque nunca he sido constante con proyectos de este tipo. Y digo profundo aburrimiento porque durante las próximas dos semanas voy a pasar mucho tiempo libre delante de un ordenador. 

Me esfozaré para que dure un poquito más 🙂

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