¿Qué haces aquí? Bienvenida a Polonia.

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¿Dónde es aquí? Cracovia, una de las ciudades más importantes de Polonia.

¡Cerebros fugados! ¡Erasmus! ¡Turismo! Nada de eso: estoy haciendo una práctica IAESTE. Eso significa que me he venido a Polonia a programar páginas web y a viajar por los alrededores con lo poco que me paguen.

Todo comenzó con mi afán por conocer mundo más allá de España. Que sí, lo admito: la comida, el clima, las terrazitas… España está llena de maravillas, pero el mundo es muy grande y a mí me entra curiosidad. Como el turismo a palo seco no me llena mucho -y para hacer una Erasmus en mi universidad se tienen que alinear los astros- removí cielo y tierra para encontrar alguna alternativa.  Y vaya que si la encontré: una práctica para irme a Cracovia durante 6 semanitas en verano.

Asi que aquí estoy, con otra decena de estudiantes de distintos paises, pasando el verano en Polonia. He viajado a Praga con los otros estudiantes de prácticas en Cracovia, he conocido Breslavia y Varsovia con los estudiantes de prácticas de Łódź, he conocido la parte turística de Cracovia con los estudiantes de prácticas de Zilina, Eslovaquia. He comido zapiekanka y pierogies. He probado comida Noruega, Japonesa, China, Checa y Tailandesa en las distintas cenas internacionales que hemos organizado. He preparado sangría para la cena española (los polacos la adoran).

Los lunes me inyecto el café en vena para aguantar despierta, culpa del cansancio acumulado en el fin de semana: viajes en trenes nocturnos, fiesta por las noches y turismo por la mañana. Tengo que hacer malabarismos para hacer una colada con el poco tiempo libre que tengo. Pocas veces consigo pasar una hora seguida en mi cuarto: siempre hay algún plan al que apuntarse. Mi tarjeta SIM polaca funciona de pena: Internet va y viene de forma totalmente aleatoria y me paso la mitad del tiempo ilocalizable. Hago lo que puedo con la cocina eléctrica de la residencia de estudiantes en la que me alojo (horno y microondas son lujos innecesarios). Comparto un váter y una ducha con diez personas, y habitación con una francesa y otra española. Tengo unos cinco champús, 3 cremas hidratantes y chocolate de distintas marcas que nos han dejado aquellos estudiantes que ya han vuelto a sus países. Tengo un póster de Gdańsk que me regaló un estudiante indio y que no sé como guardar en la maleta.

Vaya, que me lo estoy pasando como una enana.

Podría haberme quedado este verano en mi casa, tomando el sol y gozando la dolce far niente, pero decidí dar un pasito más allá. Aún me quedan un par de semanas en estas tierras, que espero aprovechar al máximo antes de volver a Madrid (todavía no he probado el zurek, ni he ido al Campeonato Mundial de Voleibol que se celebra este año en Polonia).

¡Deseadme suerte para lo que me queda, y que no sea muy dura la vuelta a Madrid!

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